
Dentro de aquella promesa de corteza carmesí, las manos unidas de los deseos opacos y sin pulir encuentran su hogar. Ya no hay espacio para tu monumento en él, esta solo lleno de un pasado con olor a jazmín que tu jamás podrás conocer, mientras las estrellas guardan silencio curiosas, yo trato de abrir los ojos en tremenda oscuridad que no traspasa mis párpados dormidos. No sé si es un sueño, o es que ya no puedo ver la eternidad, el sonido hueco de tu nombre, rebota en mis pulmones regresando a su génesis, sin encontrar un lazo y sin recordar a su enemigo.
-crow
22.7.10
Olvido
Publicado por Crow en 11:12 p. m.
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